Mensaje en una mirada

Me miras, y según como es tu mirada sé lo que sientes, sé que quieres de mi. Aunque a veces, saberlo no significa poder dártelo. Con la mirada sabes decirme como estás, qué necesitas, que pasa por tu cabeza.

Cuando me miras con intensidad, sin pestañear, como si me atravesaras con la mirada, sé que tengo que hablar contigo, que estás muy enfadada pero no quieres enfadarte conmigo, así que no sabes cómo reaccionar. Necesitas decirme, soltar la rabia y calmarte, pero no serás tú quien dé el primer paso.

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Cuando me miras con esos ojos de gato se shrek, pestañeando a la velocidad de la luz, sé que quieres ese chocolate que no puedes comer porque te sienta mal. Y quieres que te dé permiso, para no sentirte culpable si después te duele la barriga. Tocara negociar, para lograr un acuerdo que deje contenta a ambas partes.

Cuando me miras pero apartas la mirada, ambas sabemos que no es verdad todo lo que me dices, que hay algo que escondes, alguna mentirijilla hay por ahí escondida. Ante esa mirada, solo necesito decirte “segura de lo que has dicho?” que te echas a reír para decirme la verdad.

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Cuando me miras y tu comisura de los labios se mueve, sé que viene una sonrisa. Vas a contarme algo que te hace feliz, vas a contarme un momento en el que has reído, algo nuevo que has logrado, y la emoción precede la historia. Porque tú, cuando te emocionas, expresas la emoción con cada poro.

Cuando me miras, y tus grandes ojos se enrojecen, sé que todo lo que quieres es llorar, pero que no te gusta derramar lágrimas ni que te vean débil, por lo que no lo harás. Pero solo necesito abrazarte, fuerte, para que entre mis brazos te sientas segura y protegida, y dejes que se derramen todas las lágrimas que necesitas. Perdona por todas esas veces que lo necesitas y no estoy justo en ese momento para ayudarte.

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Cuando me miras, fijamente, en silencio, y me mantienes la mirada sonriendo con los ojos, sé que eres feliz, y en ese momento sé que me vas a decir “mami linda te quiero mucho”

No hay mejor regalo que el que esta segunda maternidad me ha hecho, que esa conexión que tienes conmigo. Leerte de una manera tan clara me ayuda, mucho. Y también es una gran responsabilidad, porque no siempre acierto, no siempre logro entender.  Además, que parezca que sepas lo que me pasa, me alucina: que vengas a buscarme para hacerme compañía justo cuando lo necesito; que tú también sepas cuando me he enfadado contigo, pero para no enfadarme más he preferido darme una vuelta…y vengas a hablarlo; que te hagas la loca cuando te digo algo importante y parece que no me escuches…pero al rato vengas a decirme “vaaale mami” y ambas sepamos a qué te refieres.

Muchos me dirán que necesitas más independencia, no ese apego que tienes por mi. Que eso no es bueno. ¿No es bueno para quién? ¿No hay que respetar los ritmos de cada niño? ¿qué significa ser independiente? ¿No será que debes decidir tú cuando y cómo quieres esa independencia? Has demostrado ser tan autónoma como has querido, haciendo las cosas por ti misma apenas las aprendes, no necesitando de nuestra presencia ni de nuestra ayuda ni para vestirte, ni ir al baño, ni comer, ni nada, mucho antes de lo que esperábamos. En cuanto lo aprendes, ni quieres ayuda ni la necesitas. Pero necesitas ese lugar seguro al que volver, y yo no voy a negártelo. Antes lo necesitabas más, ahora mucho menos. Y poco a poco, a tu ritmo, sé que lo irás soltando. Pero a tu ritmo, al de nadie más.

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y ya cumples 5 años…

¿Cuánto falta para mi cumpleaños? Me preguntabas al día siguiente de reyes. “ai nooooooooooo” era tu respuesta cuando te decía que aun faltaban muchas semanas, todo el verano! Esa pregunta, se ha repetido una infinidad de veces desde ese día hasta el viernes pasado, que empezabas tu fin de semana de celebración, la llegada de tu cumpleaños. Porque para ti, tu cumpleaños es lo máximo, pero de una manera distinta a tu hermana. Ella quiere un pastel con muchos muñecos de fondant, y mucha gente. Tú, quieres decoración, pastel, velas, platos, vasos, todo del tema que hayas elegido. Hasta el último detalle tiene que estar pensado. Disfrutas de la preparación tanto como del momento…y de los regalos por supuesto (y sino, que te pregunten por la lista de regalos que andas pidiendo, cual carta a los reyes).

Cuando cumpliste dos recordaba el parto, qué diferente había sido del primero, cuando cumpliste tres me di cuenta ibas a dejar de ser un bebé muy pronto. El año pasado celebraste por partida doble y descubrimos que es lo tuyo, la celebración y su preparación te provocan una felicidad máxima. Releyendo cada uno de esos posts, me doy cuenta de todas las cosas que gracias a ti hemos aprendido, de cómo has cambiado y crecido pero sin perder tu esencia. Muchos retos nos van a ir apareciendo con el tiempo, pero sé que vamos a seguir aprendiendo de la mano. Pero el aprendizaje dejémoslo para mañana, hoy sólo queremos disfrutar y celebrar ¿verdad?

Feliz cumpleaños princesa!

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14 comentarios en “Mensaje en una mirada

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