21 días sin azúcar

Os he contado que una de mis hijas no come, pues desde que de pequeña empezó con intolerancias alimentarias, ha desarrollado una cierta animadversión hacia la comida, la mesa, el hecho de comer.

Es algo que debemos trabajar en casa, para que eso no se le quede grabado, para que disfruta de la mesa, de la conversación, de la compañía, de las sobremesas que tanto me gustan. Pero ahora, no soporta los olores de otras comidas, no soporta sentarse en la misma mesa que los demás para comer, pide que la dejen en su mesa con su plato y su comida, que ella ya se las arregla.

El caso es que no hace mucho descubrimos algunas de las intolerancias que tiene. Y de rebote, supimos que tenía un hongo en el intestino, candida. Cómo parte del proceso para “limpiar” este intestino tanto del hongo como de los alimentos que come pero le hacen daño, nos recomendaron una dieta de 21 días sin leche, sin gluten, sin huevo y sin azúcar. Pero no sin azúcar refinada o añadida, no. sin todos los azúcares: ni frutas, ni cereales, ni pastas.

Con lo poco que come y teniendo que quitarle dos de sus alimentos centrales: la avena y la fruta, todavía no hemos podido hacer esta dieta con ella. Pero! Ella y yo nos hicimos el mismo examen, y ambas teníamos el mismo hongo, por lo que yo sí me propuse cumplir la dieta, para ver qué tan difícil era, y saber qué posibilidades teníamos de cumplirla con la pequeña terremoto.

Reto #21díassinazúcar

Para mí, era un reto más que una dieta. ¿Se puede vivir sin harinas ni azúcares ni cereales? Casi todas las verduras estaban permitidas, así como las carnes y las legumbres, así que me dije “no va a ser tan difícil”. JA!

Los desayunos

Primer día del reto: Sábado. Desayuno familiar. ¿y yo qué como? Sin cereales, sin harinas, sin lácteos, sin galletas, sin zumos…¿qué como? Todo lo que venía a mi mente eran desayunos como este:

desayunos-21diassinazucar

Pero como nada de esto estaba permitido, conocí las hojuelas de quinoa, el único “cereal” que podía comer. Y (lo siento por los que desayunen esto) no me gustan nada de nada, y menos aun con leche de coco. La combinación se me hace difícil, por decirlo de alguna manera. Confieso que he acabado desayunando un rollito de jamón dulce con un vaso de agua.

Los desayunos han sido sin duda la parte más difícil del proceso. Es la comida con la que más disfruto, y aunque día a día sea un proceso rápido, el fin de semana me gusta disfrutar de pan tostado con aceite de oliva, unas galletas o cereales o un brownie, con zumo natural de frutas. Y estos fines de semana, eso se ha echado de menos. El desayuno se ha vuelto para mi una hora aburrida. Un día llegué a desayunar jamón serrano. Que no sería lo más sano del mundo, pero al menos tenía sabor!

La comida

En la hora de comer, la verdad, no he tenido problema. Teniendo carnes, legumbres y verduras para dar y regalar, y a mi que me gusta todo, pues la verdad es que no he pasado hambre (bueno, los primeros días llegaba con hambre a la hora de comer…, pero después el estómago se fue acostumbrando)

Cierto es que para ciertos platos eso de no comer pan…se echaba de menos. Porque claro, si comes arroz a la cubana, y no puedes mojar un poco de pan en el huevo…pues como que te falta algo. Pero por lo demás, la hora de la comida no ha sido un problema. Bueno, hasta llegar al postre. Mencionar la palabra postre y yo imaginaba algo así, por poner algo sano:

fruta-postresano-vitaminas

y siendo verano, un helado tampoco hubiera estado mal. Pero no, los lácteos y las frutas están prohibidos, así que…tuve que ser creativa. Como la única fruta permitida era el limón, hicimos zumo de limón y me hice mi propio calippo de limón. Eso sí, que me duró varios días porque  estaba ácido ácido. Al segundo aprendí y le puse algo más de agua, y Xylitol, que al menos algo ayuda a endulzar.

Picar entre horas

No es que yo tenga costumbre de picar entre horas, a menos que quede con alguien, o que las terremoto me inviten a uno de sus picnics en el salón. Pero sí me había acostumbrado a comer 5 veces al día, y a media mañana o media tarde tomar unos frutos secos o una pieza de fruta. Bueno, la fruta estaba claro que no podía ser (solo a mi se me ocurre hacer esto en verano) y, por suerte, he logrado mantener mi gusto por los frutos secos a pesar de llevar 21 días comiendo almendras y nueces a media mañana, y de nuevo almendras y nueces a media tarde.

nueces-frutos-secos

imagen de muyinteresante.es

Beber más agua, ya sea té, té frío hecho con agua y jengibre, agua con limón me ha ayudado mucho a mantener el estómago entretenido esas horas. Además, reconozco que me ha dado más sed.

La cena

No me gusta cenar mucho, porque lo más probable es que 5 minutos después de cenar la pequeña terremoto me diga que quiere irse a dormir, que la acompañe a leerle los cuentos, y claro muchas veces yo también me quedo dormida. Así pues, platos ligeros y ensaladas para la cena, es lo que más me gusta. Y me gusta mucho la quinoa, que era un alimento permitido, así que me dije: fácil!

Hasta que llevaba 15 días cenando ensalada de quinoa: que si quinoa con apio y pepino, que si quinoa con tomate y atún, que si quinoa con lentejas, que si quinoa con… y oye, que sé que es un superalimento, pero que harta he terminado yo de la quinoa (aunque he seguido cenando quinoa una vez terminado el reto) Esta era básicamente mi cena, con algunos ingredientes más o menos:

ensaladaquinoa

Al final, tocó innovar las ensaladas, por aquellos de no aburrirse. Muchas veces se nos olvida que las ensaladas con legumbres, son ricas y nutritivas. Y además tenía la inspiración de las #21 ensaladas de Vidas Pixeladas, donde encontraba opciones variadas para ser creativa. Y muchas semillas, que daban sabor y adornaban los platos.

Cambios de vivir sin azúcar

Casi todos los días, el padre de las criaturas me preguntaba como llevaba el vivir sin azúcar. Puedo decir que la primera semana, fue lo más terrible. Pasaba por delante de una panadería, y el olor a pan me daba hambre. Cada día camino al trabajo paso por un Dunkin Donuts, al que no se me ocurre entrar nunca. Bueno, esa primera semana, parecía una necesidad entrar a comprar! Esta claro que el azúcar es adictivo, y esa adicción no se rinde fácilmente. Además, esa primera semana tenía la sensación que me cansaba mucho más, como que me faltara fuerza.

La segunda y la tercera semana, ya no me creaban hambres feroces los olores a pan o dulces, pero no era fácil preparar las meriendas de las terremoto, y ver pasar galletas y chocolate sin pensar…¿dará igual por un mordisco? Pero el cansancio se fue, no pasaba hambre, y el estómago no me dolía para nada.

ensaladas-comida-saludable

Por ejemplo, gracias a esta ensalada descubrí algo. Yo hace años que no puedo comer pimiento crudo. Me sienta fatal. En esta ensalada había mucho pimiento crudo. Y oye, ninguna molestia! ¿estaré acabando con la Cándida? Ves a saber, pero tantos años con molestias, y ahora brillaban por su ausencia.

En resumen

Estos 21 días me han ayudado a ver lo enganchados que estamos a ese sabor dulce, y lo extendido está que todo tenga ese regusto, para ser más adictivo. No encontré más que agua para beber, porque ni una limonada había que no estuviera endulzada con azúcar o sucralosa (porque incluso las que dicen estar endulzadas con estevia, también llevan sucralosa)

También se recupera el sentido del gusto, perdiendo esa necesidad de dulce. Probablemente la salida de la dieta yo no la hice como debía ser, porque coincidía con una boda y con el cumple de la terremoto, pero es increíble como le cambia el gusto a uno en 21 días. Antes me encantaba el dulce, y ya el segundo embarazo me quitó bastante ese gusto, pero ahora…me costó terminarme mi trozo de pastel! 

Con la pequeña terremoto esta dieta es casi imposible en este momento, pero las mejoras que he notado yo, quiero que las experimente ella. Requerirá un paso previo, aumentar su rango de alimentos sanos, disminuir paulatinamente el azúcar en lo que come, y después intentarlo.

Como familia, estamos intentando pasarnos a las pastas integrales y reducir el azúcar refinado y el azúcar añadido lo máximo posible, ojalá del todo (si la industria alimenticia ayudara, sería más fácil) No va a ser fácil, ningunas galletas para niños encuentro en el supermercado que no tengan exceso de azúcar (o sucralosa, o derivados) aunque se publiciten sin azúcar…siempre llevan endulzantes en grandes cantidades. Y a las Pero lo queremos intentar (quizá queremos es mucha gente jaja) Por suerte, al menos hemos encontrado galletas de la marca Gullón, que ni azúcar ni sucralosa llevan y a las niñas les gustan. Algo llevarán para mantener un sabor dulce, pero espero sean mejor que el resto. Paso a paso. Cocinar más postres y meriendas en casa, seguro mejorará la calidad de lo que comen. El siguiente paso, a ver si consigo que les gusten verduras y legumbres. Pero paso a paso, que no es cosa de estresarse..

magalena-queque-cocina

Por cierto, si he vencido a la cándida, no lo sé, pero mientras dure, disfrutaré de está mejora en las molestias, de tolerar esos alimentos que hacía tantos años que no podía ni comer, y de seguir evitando el azúcar en lo máximo posible, sin estresarse.

Feliz semana!

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6 comentarios en “21 días sin azúcar

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