y Mini thor ¿tiene trona?

Me ha costado unas semanas, pero he convencido a Sil para que nos relate algunos capítulos más de la historia del pequeño Mini Thor y de como va creciendo. No necesita mayor introducción, os dejo con ella…

Lo reconozco, escribir sobre las peripecias diarias de mi Mini Thor en el blog de una amiga, pionera y adalid de la revolución silenciosa a favor de una crianza más respetuosa y natural así como modelo en el que poder reflejarme para impulsar una educación creativa, (gracias Sil por este pedazo piropo) como decía escribir entretiene, libera y recompensa sobre TODO cuando recibo un feedback tan valioso

Tras el necesario y público agradecimiento a mi host por creer en mí, en mi historia y hacerlo posible a través de su magnífica plataforma, introduzco brevemente el tema que voy a tratar en este octavo post:

Mini Thor necesitaba una trona.

Para los que no hayan leído nada sobre Mini Thor sólo diré que nació grande y se está criando grande. Consecuentemente cualquier invento de uso cotidiano para bebés talla o medida estándar es inútil, pequeño u obsoleto para mi Chiquitín. A finales de verano principios de otoño del año pasado, Mini Thor camino de sus 5 meses decidió que quería probar el puré de verduras que comía su padre. Las primeras cucharadas de puré fueron inmortalizadas gracias a un vídeo doméstico grabado con el teléfono que a pesar de su baja calidad y mala resolución están llenas de ternura y emoción.

A partir de ese momento, la feliz madre, es decir, yo mismamente, se percató de que ya nada volvería a ser como antes porque si al niño le gustaba el puré de verduras, su madre tendría que cocinar. Lo reconozco, la cocina y yo no somos muy amigas. Al que le gusta cocinar sabe que la gastronomía requiere de tiempo. Tiempo para pensar lo que se quiere elaborar, tiempo para adquirir los productos, tiempo para limpiarlos, guisarlos, servirlos, tiempo para degustarlos, tiempo para recoger…

La cocina da trabajo antes, durante y después. Hasta el nacimiento de mi pequeño Sansón la pisaba poco, para qué nos vamos a engañar, yo me encargaba de la comida y mi marido de la cena. Comprábamos juntos y nos repartíamos las funciones a nuestra manera. Con la llegada de Mini Thor los primeros meses mi marido se encargaba de TODO el proceso hasta, como decía arriba, que nuestro bebé empezó a querer comer algo más que leche materna.

A partir de ese momento y de manera progresiva la cocina se ha convertido en la estancia más utilizada de mi hogar con diferencia, me paso el día ahí, haciendo limpieza, listas de cosas que necesito que pongo en el corcho donde están los vales descuento, la guía o pauta de introducción de alimentos y demás información relativa a la alimentación, noticias curiosas, recetas de cocina, notas de amor para mi marido; poniendo 2 lavadoras diarias, recogiendo la ropa, guisoteando… La batidora, minipimer o turmix, es otro fiel amigo de la cocina y gran desconocido hasta hace bien poco. Cuando lo compré con intención romántica de hacer repostería, el primer y último pastel o tarta que pretendía hacer, terminó pegada en el techo. Y como mi marido tuvo que limpiar semejante desastre no me dejó utilizarlo más. Hasta que por imperativo papillero no le quedó más remedio que asumir las consecuencias de que está ama de casa de escasa devoción retomara la relación con el pequeño electrodoméstico.

En los últimos 6 meses, cada domingo sin excepción hago un una olla de 8 litros de puré de verduras. Evidentemente no todo se lo zampa Mini Thor pero como es su plato preferido mejor que sobre que no que falte. Tener reservas en la nevera de puré salva del hambre en multitud de ocasiones, creedme, doy fe. Así mismo, el resto de los miembros de la familia también disfrutamos de un buen plato de verdura triturada que conviene tanto para la salud como a la cintura.

Retomando, cuando el pequeño empezó a interesarse por el puré aún no se sentaba, de modo que su padre lo sostenía o le dábamos la cuchara de potaje verde sentado en el carro de paseo. Sin embargo, a mi marido le surgió la necesidad de comprar una trona.

Sí amigos, aquí empieza la aventura de dónde comprar una trona gigante para un niño de peso y talla grande. Porque si alguien pudiera pensar que adquirir una trona fue fácil después de leer los capítulos de pañales, ropa y carro lamento comunicarle que se equivoca.

De nuevo, empezamos a recorrer tiendas infantiles y centros comerciales en busca de una trona acorde con la necesidades del bebé. Os recuerdo que en mi cabeza, mi bebé de 4 o 5 meses era un bebé talla estándar y por lo tanto eran los fabricantes en general los que hacían los utensilios diminutos… Pues con esa percepción, nada encajaba. Cada vez que colocábamos a MINI Thor en una hamaca o trona hamaca, el niño desbordaba.

Yo tenía esa imagen idílica de revista de tendencias con el bebé en su trona reclinable convertible con su móvil de muñequitos y dulce música adormecedora…  Nada más alejado de la realidad. Los vendedores a pesar de que se esmeraban mucho a la hora de vender el producto maravillándome con sus características, llegada la hora de la verdad, el padre colocaba al niño en el inestimable e imprescindible objeto de deseo y la magia se desvanecía como castillo de naipes porque era como colocar una cría de elefante en una cama para gatos.

De nuevo acudimos a la tienda de barrio que todo lo soluciona, y de la que he hablado en otras ocasiones, convencidos de que ésta vez también nos encontrarían un artículo adecuado, caro aunque necesario. No obstante, a pesar de sus esfuerzos y de mostrarnos un modelo de trona hamaca talla grande homologado para peso considerable… Nos fuimos a casa de vacío porque al niño le cabía el trasero y poco más.

Como buena madre con recursos y sin miedo a desfallecer, le pregunté a mi marido: ¿Te gustan las tiendas de sillas de madera y mimbre? Respuesta: ¿Qué estás maquinando? Y me dispuse a buscar por internet una trona clásica, menos moderna de fundas lavables, bandejas de plástico y sillas reclinables de muchos colores, por la típica silla alta de pino con asiento de enea. La idea no es original porque es la trona que recuerdo en mi casa de toda la vida. Se sentaba hasta mi madre para hablar por teléfono cuando no existían los celulares y el cordón del fijo se estiraba hasta dar dos vueltas por toda la casa.

PERO funcionó. Después de pasar unas horas durante un par de días aprovechando la siesta de Mini Thor buscando el artículo en cuestión encontré tras varios intentos fallidos una tienda de barrio minúscula aunque llena de encanto medieval en el casco antiguo de la ciudad más cercana desde donde vivo.

Llamé, reservé y me presenté con el niño y mi madre. Cuál fue mi sorpresa cuando descubrí que esa tienda estaba situada en una otrora concurrida calle de bares nocturnos. Mi cabeza por un instante fugaz y memorable se inundó de recuerdos de jolgorio de juventud que se esfumaron cuando mi bebé se quejó de que el carro no estaba en movimiento. Cómo pasa el tiempo y cómo cambia la vida!!

trona-tradicional-mimbre

La escasa variedad de modelos de trona rústica tampoco en esta ocasión fue obstáculo para mi humilde pretensión, de forma que, he de constatar felizmente que nos llevamos a casa la trona de la imagen porque era perfecta para nuestras necesidades. Como podéis ver la preferí de un color madera natural barnizada a pintura de colores por aquello de la decoración y porque siempre se está a tiempo de barnizar con tonos más oscuros o pinturas de colores. Sin embargo, rápidamente advertí que algo fallaba y yo era consciente del inmenso reto que esta trona constituía porque Mini Thor no se sujetaba sentado sólo, le faltaba estabilidad y la deseada trona no tenía cinturones, ni sujeciones ni nada parecido… De modo que ante la cara de desencanto de mi marido tras percatarse de ese detalle con más relevancia de la que cabría desear, le animé diciendo:

¿Recuerdas cuando vinieron nuestros amigos a comer con el niño que sacaron una mini trona de lona plegable que se sujetaba a la silla con correas? Pues la semana que viene compramos una igual y tuneamos ésta de pino.

trona adaptada-mini-thor

Dicho y hecho. El resultado vosotros lo veis. Reconozco que quizá no sea lo más estético y moderno viviendo en el siglo XXI pero no voy a engañaros, nos va genial. Estos amigos y en concreto ella es amiga mía de hace muchos años, perdimos el contacto tras unos años coincidiendo con amigos comunes y nos reencontramos por casualidad un día paseando por la calle. Ella que volvía a casa del trabajo me comentó se había casado hacía apenas unos meses y yo que me dirigía a supervisar las obras de un local justo empezaba la relación con el papá de Mini Thor y adorado marido que entonces no imaginaba que sería marido y padre de semejante portento de la naturaleza.

De forma nartural retomamos la relación de amistad y cuando me fui a vivir a 300 kilómetros de mi ciudad natal continuamos en contacto por email, teléfono y posteriormente whatspp. Hace 3 años y medio tuvo a su pequeño trasto, vivo retrato de su padre, para que luego digan del mío…. Jaja. Y compartió su experiencia conmigo desde antes de concebirlo, de modo que recurro a ella para compartir esas dudas que a TODAS las madres primerizas nos asaltan y atormentan. Me aconsejó de pañales, de biberones, de tallas de ropa, de compras por internet, de cómo aprovechar promociones, de guisotes… En fin, es una crack y gran referente. Hace unos meses tuvo a su segunda criatura, una niña preciosa a la que sólo conozco en foto y deseo poder visitar pronto. Curiosamente, su segunda experiencia maternal nada tiene que ver con su primera maternidad. Pero no voy a relataros sus hazañas, se lo dejaré a ella por si algún día se anima.

Cuando le conté la aventura de mi trona atómica además de reír, me hizo llegar una trona de tela para adaptar a las sillas de adultos con un sistema más innovador. Reconociendo públicamente que aún no la he probado aunque lo estoy deseando quiero decir que las buenas amigas son un gran apoyo sobretodo en estos primeros momentos de desconcierto que supone empezar a criar.

Podría terminar aquí este post pero me dejaría la guinda del pastel. Mi marido, feliz con la trona adaptada a su clon de niño, se esmera desde hace 6 meses en sentarlo cena tras cena en lo que ya se conoce como el ritual de la trona. Yo liada como voy con TODO lo imaginable e inimaginable, tengo que acercarle la trona, darle el cojín, el plato con la cena, el babero, el cubierto, el agua, y seguir con mis quehaceres. ¿ El cojín? Preguntareis… Pues sí, mi niño tiene la peculiaridad de tirarse para atrás cuando no quiere algo o se cansa, con lo que terminaba pegándose un golpe con el respaldo. En el sofá tenemos un par de cojines de esos que se colocan en las lumbares. Bien, pues para terminar de personalizar la trona le añadimos el cojín en el respaldo evitando que mini Thor un día se abra la cabeza.

trona con cojin

El lector perspicaz habrá notado que la trona sólo es utilizada por mi marido. Efectivamente! Yo soy más de carro. Pongo al bebé en el nuevo modelo homologado para 25 kilos, ver capítulo relativo a transportando a Mini Thor, que no es tan cómodo como el carro del que me enamoré pero cumple su función, y llevo al niño por toda la casa.

Le doy el almuerzo, la comida y la merienda en la cocina, espacio tremendamente amortizado en los últimos meses como os comentaba y su padre le da la cena en el comedor en la trona. Para su padre es más fácil manejar al niño. PERO a mí, sus 15 kilos me pesan cada vez más y prefiero desplazarlo con ayuda de ruedas. Que no os lo perdáis, dejo el carro con la ruedas bloqueadas en la cocina mientras friego los cacharros y mi pequeño Sansón se agarra a la mesa de la cocina y ¡¡se desplaza a sí mismo dentro del carro con las ruedas bloqueadas!! Otro día os cuento más cosas, de momento concluir diciendo que no me arrepiento de haber comprado la trona de pino, al contrario me parece un complemento útil que ayudar al niño a diferenciar el momento de ocio, con el de la comida. Lo único que no la utilizo lo que debería, ¡todavía!

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7 comentarios en “y Mini thor ¿tiene trona?

  1. No pensé que hubiera problemas con las tronas también, la que tenía yo la usó hasta hace poco, unos 3 años, y es de esas que se reclinan y tal, así que di por hecho que sirve para un bebé grande igual que para un niño de 3 años. Pobres… qué cruz! Estoy super enganchada a las historias de mini Thor jaja.

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    • Gracias Sra. Jumbo. En breve Mini Thor empezará la escuela infantil, temo ese momento por las implicaciones derivadas del tamaño del niño… ya me veo escribiendo más posts después de verano, jaja!!

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      • Yo tengo a una amiga en la situación y dice que lo peor que lleva es que la gente insinúa a su paso, o directamente pregunta si el niño “está bien” porque claro.. Ven a un niño de tamaño de 6 años pero obviamente al hablar y comportarse es un niño de 3 y medio con lo cual, no te cuadra. Dice que es lo peor, los comentaros y las miradas. Los hoteles y transportes que le hacen pagar porque no le creen, que le riñan por usar instalaciones para “más pequeños” etc. La verdad es que es un coñazo eh.

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  2. ¡Me encanta cómo relatas cada posteo! Es tan divertido, me imagino cada situación como si estuviera pasando ahorita mismo! jajaja Me alegro que hayan podido solucionar tan importante cuestión. Es curioso que los negocios no hagan más variedad de talles para sillitas, o aunque sea a pedido. Qué bueno que pudieron hallar una y que la lograron adaptar. No conocía esa pegable de tela, es muyyyy buena la idea! Y te súper entiendo con el tema de cocinar, hay que tener muuucha pacienciaaa y energía.
    Te mando un gran abrazo!!!
    Rox.

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    • Gracias por tu comentario!! Ahora que he aprendido y tengo tiempo para contestar.. aprovecho para comentarte que si te parece divertido leerlo, vivirlo es una GRAN AVENTURA. Yo también soy de la opinión de que alguna empresa se tendría que especializar en medidas NO estándar porque los niños son distintos y es incomprensible que a estas alturas tenga problemas para encontrar las cosas más básicas. Un abrazo Rox!!

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