Besos a gusto, no a disgusto

El pasado lunes leía un post de Mamá de dos que nos invitaba a luchar por unos #besoslibres, y a dar nuestra opinión o contar nuestra experiencia al respecto.

Desde el momento que leí el post de Bea me entraron ganas de participar, porque es un tema esto de los besos por formalidad. Me leí todos los posts que participaban en ese momento y me vino a la cabeza el título que habéis leído más arriba. Besos a gusto, no a disgusto.

Para empezar entono el mea culpa, porque nunca me ha gustado que me obligaran a dar un beso, pero crecí con esa costumbre interiorizada y a mi primera hija, muchas veces le preguntaba si le quería un beso a un familiar que se lo pedía. Nunca a quienes para ella son apenas conocidos o desconocidos. Pero a la familia sí. Ella que es tímida y de pocos gestos de cariño como os contaba aquí, nunca ha querido darle un beso a nadie. A nosotros y a su hermana sí, pero solamente cuando ella quiere.

En esos encuentros familiares en los que uno tras otro le pedía un beso, le insistía por un beso, le decían que “hay que dar besos”, o se lo daban aunque ella se escondiera y retorciera detrás mío….pues a veces, aunque me chirriaba decírselo, puedo decir que hasta me molestaba personalmente, me sentía incómoda y enfadada, pero queriendo salir lo más rápido del embrollo yo misma terminaba preguntándole a la terremoto si no quería darle un beso al tío, primo, abuelo, etc…mientras, eso sí, iba desplazándome para alejarnos a ambas de la “zona de presión” y así liberarla del compromiso. Pero siempre le he preguntado, nunca obligado. Y si no ha querido, no se lo ha dado a nadie.

 voy a hacer un inciso para agradecer a los adultos que la conocen y respetan su forma de ser. No sabéis como lo agradece.

Ya conté en algún otro post que en el primer postparto y hasta que conocí la bimaternidad sucumbí más de una vez a “lo que hay que hacer” más que seguir mis propios instintos. Me encontraba continuamente entre la opinión popular, lo que yo quería hacer, lo que se hacía antes, y los consejos y más consejos que me llovían gratuitamente…y digamos que escogí demasiadas veces el “comodín del público”

Pero un buen día me cansé. Creo que vino de la mano de mi segundo embarazo, en el que algo cambió en mi y me dije “la madre soy yo y hago lo que me da la gana”. Desde entonces, y entre otros cambios, cada vez que a mi hija le piden un beso, contesto con una variedad de respuestas…a cual menos “políticamente correcta”, para que nadie le insista. Puedes oírme decir “los besos los guardamos para momentos especiales”, “los besos en casa salen muy caros y hay que ganárselos” (igual no es una frase acertada…pero la verdad es que a mi hija e encanta).

Si insistes o mezclas el chantaje por el beso entonces seguramente me escucharás decir claramente “los besos no se dan por obligación, no le insistas” Eso sí, a todo adulto que no lo entienda le explico después con calma que no la obligamos a nada, que ella decide a quien saludar o besar, y que cuando crezca ya aprenderá las formalidades. De momento, que mejor no se lo pidan. Y a ella le he explicado lo mismo, que no necesita esconderse, que puede decir que no quiere dar ese beso, y listos.

¿Como cambia la cosa no? Sí, puedo haber pasado de políticamente correcta a incorrecta, pero no he sabido hacerlo de otra manera. En algún momento hice un cambio, en algún momento reflexioné. Porque una de las cosas que más me cuesta a mi de vivir aquí es tener que saludar a todos tus compañeros de oficina con un beso cada día, al llegar y al salir.

Porque los niños tienen derecho a expresar el cariño como quieran y cuando quieran, y obligarlos no es forma de enseñarles nada. A mis hijas nunca las he obligado a darme un beso, y les pido permiso antes de dárselo yo.

Incluso hubo una época en que terremoto mayor se limpiaba los besos y me decía “mamá, me limpio tus besos porque así se meten debajo de la piel y quedan mejor guardados”. Ahí te das cuenta que no siempre el gesto esconde lo que parece. Los niños son sinceros, transparentes, no entienden de convencionalismos. Dejémoslos ser libres en su expresión de cariño también.

Porque entonces te salen terremotos pequeñas como la mía, que a diferencia de su hermana mayor, no se va de un lugar sin repartir besos a diestro y siniestro. Bueno, más que repartir besos reparte mejillas. Pero no hay que pedírselo, a ella le gusta expresarse con besos y abrazos; con compañeros de clase, profesores y familiares. Eso sí, guarda los besos babosos para papá y mamá, besos que merecen un post para ellos solos. Podría preocuparme por sus excesivas muestras de cariño, pero la he visto rechazar saludos de desconocidos, así que confío en su criterio y, en el otro extremo de su hermana, también es libre de expresar su cariño a su manera.

En lo que sí me queda aprender, y más después de leer los posts de los blogs que se han sumado a esta iniciativa de #besoslibres, es cuando yo doy besos a los hijos de los demás. No me acerco a un niño que no me conoce, pero siempre me han gustado los niños y con los que tengo más confianza o veo más a menudo, sí les pregunto si quieren darme un beso cuando me voy (no sé porqué solo lo hago a la salida) Eso sí, si dudan o se esconden siempre les digo: “no te preocupes, si no quieres no pasa nada! Dejémoslo para otro día” Pero quizá no debería ni preguntar! Seguiremos aprendiendo…

bloglovin laia

13 comentarios en “Besos a gusto, no a disgusto

  1. Pingback: Mi 2015 en imágenes | Asi piensa una mamá

  2. Lai, muy bonito el artículo. Me ha parecido curiosa tu explicación de que algo cambió con tu segundo hijo porque a mí me pasó lo mismo. Yo creo que es el segundo el que me enseñó más. No quiero decir que con el primero no aprendas, porque aprendes muchísimo. Pero lo cierto es que el segundo representó para mí el descubrimiento de una maternidad liberada, del yo soy la madre, yo decido y no te preocupes que yo acarreo con mis consecuencias. Papacorbata siempre lo tuvo claro, a mí me costó dos embarazos.

    Respecto a los besos y los hijos de los otros, yo soy de las que les pide besos, eso sí los pedía bajo dos normas: 1) Sólo a niños que me conocen y con cuyos padres/madres tengo una relación estrecha. 2) Cuando no quieren mi respuesta es siempre un está bien con una sonrisa en la cara y se acabó el tema.

    Pero me encontraba en alguna situación en la que al pedirle un beso a un niño/a y éste decirme que no, los padres le insistían. Yo me sentía súper violenta, porque entonces es un beso que yo ya no quería porque los besos no se exigen, y entonces me toca insistir en el no pasa nada, pero hay padres que siguen insistiendo, y yo y el niño/a nos queríamos morir. Así que cambié la segunda norma por otra 2) Como que son niños que ya conozco, nunca le pido besos a niños que son tímidos y ya sé que me van a decir que no.

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    • gracias! me alegro que te gustara el articulo 🙂 Y si…yo no se si fue por vivir tan lejos y sentir que faltaba mi circulo, o porque me dejaba llevar más por los consejos y opiniones y convencionalismos y y y…pero con la segunda…dije “hasta aqui” en muchisimas cosas. Y me alegro…por ambas niñas 🙂 En cuanto a los besos de hijos de amigos, yo estoy aplicando tu tecnica ahora. Tambien los pedia solo a los niños que me conocían bien, pero ahora no los pido si sé que al niño/a no le gusta darlos. Siempre aprendiendo 🙂 besos!

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  3. Pues yo creo que haces bien en repartir ese tipo de respuestas, aunque reconozco que yo también he caído en el “dale un beso a fulanito”.
    Por ahora Alvaro es como tu hija pequeña, los reparte a cantidades industriales, pero si cambiara pues ya se algunas respuestas para decir a la gente 😉

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  4. Súper intenresante este post y esta iniciativa. Yo creo que lo estás haciendo muy bien. A mi también me sale pedir besos y seguramente debería callarme en más de una ocasión. O quizás no, quizás no haya problema en pedirlo, siempre y cuando se respete la decisión del niño. Lo que está claro es que si un niño no te quiere dar un beso, ahí se acabó el asunto. Punto y pelota.

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  5. Yo cuando era pequeña no quería dar besos a nadie. Soy muy tímida y aún hoy me cuesta a ciertas personas. Siempre, siempre me obligaban a acercarme al típico familiar que ves una vez al año y darle un beso. No me gustaba nada y en cuanto pude, pasé de hacerlo. Ahora solo lo hago por compromiso.
    Pero tengo claro que mi hija si quiere los da y si no, no. No me gusta eso de pensar en obligarla a besar a alguien. ¿Por qué?
    Por ejemplo, tengo un sobrino. Es un niño simpático, algo bruto pero que es tímido. Cuando llega a casa de mis suegros les da besos a sus abuelos y abrazos también. A mi marido, a lo mejor, si tiene ganas, pero a mi, muchas veces no quiere. Soy la única que no le obliga. Sus padres le dicen que me dé un beso, mi marido igual. Y yo siempre les digo: no le forcéis, seguro que antes de irme me lo dará él sin que se lo pida. Y la mayoría de veces, en medio de la comida o después de haber jugado con él (porque me gusta mucho jugar con él), se acerca y me da un beso. Y ese es el beso que me vale, porque me lo ha dado porque ha querido. Y así haré con mi hija, y la persona que no lo entienda, ¡DOS PIEDRAS! estoy harta de tener que explicarme por todo.

    Saludos

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  6. De siempre, desde que tengo algo de barba, soy consciente de que “pincho” cuando beso, así que siempre (con mis sobrinos los primeros…) he intentado ser respetuoso con ellos y nunca les pido besos si no me los quieren dar. Es más… por norma, no suelo pedir besos a los niños, nunca… (Recuerdo ser pequeño y lo que me fastidiaba esa sensación de acercarme a alguien mayor, con olor rancio y barba rasposa).

    Yo no… Yo, “choco los cinco”, para despedirme, y me va más o menos bien. Al menos, suelo recibir sonrisas sinceras como respuesta. Y si voy afeitadito… pues a lo mejor insisto un pelín más, no sé… por si cuela (¡Que uno tiene su corazoncito, también…!)

    Es una gran inicitativa, la del #besoslibres.

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    • Aix es que a mi me pasa eso. Me encantan los niños y por eso muchas veces les pregunto si me dan un beso. Sino tambien pruebo saludos de todo tipo 🙂 pero con mis hijas me costo…aqui la insistencia por esta formalidad es mucho mas fuerte pero es que a la mayor le.molesta tanto que aprendi que “chao no mas!” Ella es dueña de sus besos…pero me.ha costado un ratin no pedirselo. Nunca la he obligado porque es ver a otros papas hacerlo y algo se me revuelve. Feliz martes!!

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