Opiniones y opinares…y comentarios que dejan huella

Creo que en algún post anterior comentaba mi propia experiencia frente a muchos opinares y muchas opiniones contrarias a la mía, sobretodo de madre primeriza Ahora que soy madre doble, y que he tenido amigas o conocidas o desconocidas que han venido a preguntarme cosas o pedirme consejo, reconozco algo: no opinar cuesta un mundo!

mi paso desde el desconocimiento a la radicalización pro lactancia, colecho, porteo, y todo lo relacionado con la crianza natural (aunque no siempre me funcione ni a mi) me lleva a una espiral en la que quiero contarle a todo el mundo lo que opino, lo bien que me funcionó a mi descubrir esta crianza más natural, más de dejarse llevar, menos de horarios rutinas y normas.

Pero claro, cuando a uno le da por querer opinar y contarle a todo el mundo, como que también empiezas a contarle al que no te ha preguntado, o a desviar un poco la conversación para meter cuchara pro lactancia (por ejemplo)

Hace unos días reflexionaba sobre esto. Últimamente me he dado cuenta que por muy pro algo que sea yo, otro puede no serlo. A alguna de mis amigas puede no apetecerle amamantar, o puede no dormir a gusto si comparte cama o habitación con su bebe. Si me preguntan, voy a responder con mi experiencia, pero si no, mediré mis comentarios. Porque respeto que cada uno decide criar como cada uno quiere o considera más adecuado. Si no existe violencia algún riesgo hacia el menor, no me meto en vida ajena. A menos que me pregunten mi opinión…

Y la verdad, ojalá todos hiciéramos igual, ojalá todos respetáramos la postura del otro, porque creo que eso ayudaría a una madre primeriza a no tener 50 opiniones diferentes sobre qué hacer y qué no hacer con el bebé, porqué probablemente así no la confundimos.

Acabo de leer este artículo, y me ha recordado este tema, pues precisamente el tema de la lactancia se ve afectado por muchas opiniones muchas veces desacertadas o que vienen de mitos antiguos. Aquí en Chile, he escuchado tantas veces “se me acabó la leche” o “mi leche no alimenta así que me paso al biberón” Y em acuerdo de como dudaba yo de seguir con la lactancia como madre primeriza, cuando pocos defendían mi postura porque mi hija estaba bajo el promedio de peso. Y aun probando a mi misma tener razón, aun leyendo sobre el tema, cuando mi segunda hija tuvo un parón del crecimiento y el especialista me dijo “es tu leche” por una fracción de segundo pensé “será mi culpa…se quedará con hambre” Duró un segundo, pero consiguió sembrar la duda!

O cuando me decían que mi hija no dormía la noche entera por dormir conmigo, o cuando me dicen abiertamente que no tengo que compartir habitación con mis hijas,…por todo esto me vino a la cabeza este post

A veces no nos damos cuenta y hablamos de más. Nos pasamos de bocazas. Todos. En más de una ocasión. Y cuando la cosa va de dar consejos, deberíamos cuidar un poco más lo que decíamos, cuando lo decimos y cómo lo decimos.

Mi experiencia y mi opinión me dicen que uno de los momentos cuando más nos da por hablar, cuando más ganas tenemos de dar consejos y cuándo más tendríamos que mordernos la lengua, es cuando estamos con una embarazada, o con una mujer que acaba de ser madre (y por acaba me refiero a los dos primeros años) ¿Porqué? Por muchas razones y por ninguna en particular.

Cuando una va a ser madre por primera vez, está viviendo un momento que te deja flipando. Todo ese cóctel de hormonas, todas esas sensaciones, toda esa felicidad mezclada con preguntas y con inseguridades y con impaciencia y con todo. Y todo ese entorno, cercano o lejano, regalando consejos y formas que debe uno hacer las cosas…cuando el bebé aun no llega! Ni te digo en el postparto….

Y no hablo de dos amigas sentándose a hablar (o whatsappeando) y una preguntándole a la otra por su experiencia, por como vivió tal o cual cosa. Esos son consejos a pedido, son conversaciones entre amigas, son experiencias relatadas.

A lo que me refiero es a esos comentarios que te dicen como tienes que hacerlo todo, cuando no has preguntado nada a nadie, comentarios que ni siquiera califican de consejo, son casi imperativos. “Que si tienes que hacer ejercicio en el embarazo, o que no tienes ni que moverte, que si parto natural, que si no te olvides de la epidural, que si solo es parto si es en el agua, que si tienes que darle teta, que si da igual teta que biberón que ni se enteran, que sí al chupete, que no al chupete, que nada de cogerlo en brazos, que todo el día en brazos, ni se te ocurra dormir un día con el, sí al colecho, que sigue a estivill, que sigue a carlos gonzález, esas y un millón de frases más escuchan madres y embarazadas. Todo el día, todos los días.

TODO el mundo tiene su opinión (y ya he dicho que yo soy la primera que me encanta hablar de temas de maternidad) pero siento que todos deberíamos hablar cuando nos preguntan, o si es una “conversación abierta” siempre desde el “yo hice” “a mi me funcionó”, “yo creo/opino” no desde el “tienes que hacer””lo único que funciona””los niños solo aprenden si…””tu haz esto…”

El tono, la forma, el momento, el cómo, todo influye. El otro día hablaba con una amiga sobre esto. Porque dentro de las opiniones, siempre hay extremos. En una reunión, hablando sobre colecho o no colecho, alguien dijo que una cuna de colecho es hacer mal el colecho, que no sirve, que no es colecho (casi que es lo mismo que tener al niño en otra habitación) Yo estoy a favor del colecho, y lo practico, pero reconozco que de recién nacidas mis hijas durmieron en su moisés la mayor parte de las noches, y pasaban a dormir conmigo cuando me apetecía (a mi y a ellas) Y después, se pasaron a la cama. Esa es mi experiencia, y, como ya he dicho, practico el colecto, pero la verdad, encontré el comentario fuera de lugar. En inglés incluso hay dos palabra para colecto: una para compartir habitación o con camas unidas (co-sleeping), otra para compartir cama (bed-sharing). Y hay muchos casos de opiniones similares. Como que no es lactancia materna si una madre alimenta a su bebe 2 años con su leche pero en biberón.

Nunca deberíamos juzgar las elecciones de los demás, menos sin conocer los motivos o situaciones que las rodean. Cada uno debe tener la posibilidad de decir qué opciones elige.

¿Por qué me ha dado por escribir todo este rollo? Porque hablando con esta amiga recordábamos como pensaba yo en mi primer postparto. Yo quería dar teta, mi hija no subía de peso “como el promedio” y TODOS (o así lo sentía yo que tengo el recuerdo de pensar que no dejaba de oír lo mismo) me decían que me dejara de tonterías, que no tenia leche, que mi leche era agua, que mi hija estaba desnutrida, que el biberón era lo mismo, que era más comido el biberón, que tal y que cual. Pediatras, amigos, conocidos, semiconocidos y desconocidos. Todos opinaron. Como opinaron sobre cómo dormir o no a mi hija, donde tenia que dormir, cuando tenia que pasar a su propio cuarto. Y como también opinaron cuando decidí llevarla a una guardería. Opiniones había variadas: a favor y en contra. Pero muchas veces yo no quería escucharlas, y muchas muchas veces no pregunté nada como para escucharlas. Yo era la primera de mis amigas en tener un bebé, no tenía nadie de mi generación a quien compararme o a quien preguntarle. y me cansé de los comentarios, la verdad.

Algunos de los comentarios hicieron mella en mi. me sentí muy culpable por muchas cosas. En algunos hice caso. En muchos no (por suerte) Mantuve la lactancia y mi hija creció sana, acaté al principio con dormirla como me decían…pero me rendí y la dormí como yo quise, fue a la guardería y adoró al guardería. Y tantas otras cosas. uno aprende muchas cosas con el primero. Hay cosas que haría diferente, hay cosas que haría igual.

Y con el segundo, escuche un solo consejo no solicitado: el mío propio!!! Ya tenía más amigas con hijos así que comentamos muchas más cosas entre amigas, leí más, bloqueé un poco, pero cuando una opinión o consejo no era pedido y llegaba casi que como una orden…entraba por un lado y salía por otro!

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3 comentarios en “Opiniones y opinares…y comentarios que dejan huella

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