Ansiedad a edades tempranas – mi experiencia

Hoy quiero compartir nuestra experiencia personal con la ansiedad, a edades tempranas. Es decir, la ansiedad que ha mostrado una de las terremoto en ciertos momentos de su desarrollo, hasta ahora. Aun no tiene ni 10 años, yo no imaginé nunca que un niño menor de esa edad pudiese sentir ansiedad, y no una ansiedad que fuera angustia o miedo en una situación concreta, sino una ansiedad que crea un pánico que es limitante, que bloquea, y que hace que actividades que antes realizaban normalmente, no puedan llevarse acabo. Y que permanece en el tiempo. Sobre qué es la ansiedad te hablaba unos días atras con la entrevista a Mª Paz.

El primer encuentro con la ansiedad fue hace un tiempo ya, cuando la pequeña terremoto dejó de comer por miedo a ahogarse. Superado ese episodio, trabajamos mucho en hablar e identificar las distintas emociones, porque uno de los temas que tuvimos en ese episodio fue que no sabía entender qué le pasaba, sentía miedo, rabia, frustración, y no sabía explicarlo.

En nuestro rincón lector contamos con varios libros sobre emociones, que nos ayudan a hablar sobre ellas, comprenderlas, identificarlas, y aprender cómo manejarlas. Pero a veces, para los más pequeños hay situaciones en que es difícil entender sus reacciones y emociones.

Con ella, más introvertida con el mundo en general, pero bien parlanchina en casa, he recordado que no es lo mismo hablar por hablar, que contar lo que uno siente o con lo que no puede lidiar. A mi me ha pasado lo mismo toda la vida. En su caso siempre en las noches, cuando su actividad baja y tiene que relajarse para conciliar el sueño, es cuando salen esas conversaciones, cuando revela sus preocupaciones y te cuenta los miedos que la persiguen.

Y una podría pensar que, con poder hablar de lo que la preocupa todas las noches, sentirse segura en ese momento, leer libros que la ayuden a identificar sus emociones, podría ser suficiente para que una niña esté tranquila y sin ansiedad. Pero la ansiedad a veces la gatilla un suceso, a veces hay niños más propensos, a veces genéticamente los hacemos más propensos. En el caso de ella, parece ser más propensa. Y todo esto no es suficiente.

Mirando hacia atrás nos hemos dado cuenta que ella siempre ha tenido esos momentos o épocas de miedos que parecían exagerados (aunque a ella no se lo manifestáramos así), esas reacciones de llanto desesperado o gritos que podían parecer desmedidas y nos hacía creer que con la edad aprendería a manejarlas, sus sueños agitados, … todo eso era un camino que nos definía su tendencia a la ansiedad, a que su cuerpo sienta muchas situaciones como peligrosas, a que ella imagine peligros y desgracias aun cuando no tenga motivo para ello. Y lo más difícil de manejar, que esa angustia sea superior a ella cuando la invade.

Durante una época incluso hicimos yoga madre/hija, algo que creo que la ayudó mucho en el manejo de sus emociones más extremas, pero después la profesora no pudo seguir con las clases. He intentado hacerlo yo sola con ella en casa, pero es mucho más difícil. A veces no le apetece, a veces se nos pasa el tiempo y no nos acordamos, a veces se me terminan las ideas, que aun no sé tanto del tema, pero por ello estoy aprendiendo. Pero el yoga, el mindfulness y la meditación la han ayudado mucho. Aprender a respirar, a controlar nuestra respiración nos ayuda a calmarnos.  Ella a veces no se acuerda como hacerlo cuando entra en crisis pero si le dices respira, empieza a realizar respiraciones y termina calmándose. Solo con esa palabra, respira. El mindfulness también es una gran herramienta, pero en su caso el cuerpo le pide movimiento y calmarla para realizar estas actividades no es sencillo.

nina-triste-miedo

¿Cómo apareció la ansiedad?

Como te contaba, ahora nos damos cuenta que la tendencia a la ansiedad ha estado en ella desde pequeña, quizá incluso tiene que ver como nació. Pero después de los 6 años apareció con más fuerza, y de forma más repetida. Nos hemos ido dando cuenta que cuando un tema la preocupa, por ejemplo un cambio de curso que fue la preocupación que rondaba antes de la fagofobia, ella queda sensible antes cualquier otro estímulo que la asuste. En esa época los perros la aterrorizaban, cualquier bicho que viera volando cerca la dejaba en shock, no se atrevía a escalar ningún juego en el parque cuando normalmente es la que más arriba llega. la oscuridad y los ruidos la sobresaltaban…todo parecía verse mucho peor que antes.

Después de ese episodio quedamos alerta e intentamos anticiparle sucesos. A veces resulta, porque le permite aclarar algunas dudas y relajarse. Lo desconocido la inquieta, pero a veces el miedo logra superar hasta el hecho de conocer lo que va a pasar. Un ejemplo es el dentista. Sabe a lo que va, su odontóloga es maravillosa y con una paciencia infinita, yo siempre estoy con ella tomándola de la mano. Y nunca le han hecho daño. Pero el terror aparece en cada visita, da igual que la anticipes al detalle o no le digas nada. Siempre entra en pánico.

Con el tiempo y su desarrollo cognitivo los miedos se han vuelto además más profundos. Hay días que se pone a llorar desconsoladamente y no sabe porqué, y no es hasta el día siguiente que logra explicar lo que cree que le pasaba. Ahora la hemos visto en situaciones en que imagina que algo terrorifico le va a pasar: desde que está caminando descalza por el césped y cree que las hormigas le van a comer el pie, hasta subirse a un caballo y pensar que terminará aplastada debajo, bañarse en el mar pensando que se ahogará, o salir a una excursión y tener claro que se va a perder para siempre. Y esos miedos la invaden de forma que la bloquean, y además del miedo ella se frustra, porque son en situaciones que en realidad le encantan.

Y ¿qué puedo hacer yo? Porque por más que puedes explicarle que eso no le va a pasar, en su cabeza y en su cuerpo ella siente que si, y no ve más allá. Recuerdo haberlo vivido de pequeña. Acompañarla en estos momentos, relajarla con las respiraciones, nos ayuda pero ¿cómo ayudarla que pueda manejarlo sola?

No hay una solución única. Cada caso es diferente, cada niño es diferente, y las experiencias que vive cada uno lo hace más diferente. Es un camino largo, ahora ya lo tengo claro. Hemos avanzado mucho, pero queda trabajo por hacer. Tengo claro que la comprensión, la empatía, la paciencia, son ingredientes a encontrar una solución a largo plazo, a empoderarla a ella para que venza sus propios miedos. Y tener claro, que no se puede forzar el camino, ella debe lograrlo sola, con su familia apoyándola y estando ahí cuando lo necesite, pero debe a su propio ritmo encontrar su fuerza.

Si algún día contamos con nuestra solución, y encontramos la respuesta, no dudes que te contaré por aquí. Y si tu conoces algún caso similar, estaré encantada de conocer tu experiencia. Todo ayuda, de eso estoy segura.

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18 comentarios en “Ansiedad a edades tempranas – mi experiencia

  1. Uff, que tema más complicado. Si ya a los adultos nos cuesta manejar las situaciones de ansiedad y de stress no me quiero imaginar lo difícil que se le tiene que hacer a un niño. Gracias por toda la información que nos has dado y ánimo, que seguro que con tu ayuda consigues que lo supere.

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  2. A mi hijo de 8 años le pasa parecido, pero dicen que parece más algún tipo de transtorno obsesivo y estamos pendientes de una cita en un centro especializado. Lleva un tiempo que su fobia es que nos pase algo a alguno. Con decirte que quiso apuntarse a la misma extraescolar que el hermano (sin gustarle) porqué así estaba tranquilo sabiendo que estaba bien…

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  3. Qué bueno que decidiste compartir tu experiencia. Cuando yo era niña sufría ataque de ansiedad a causa de una mala experiencia y nunca dije nada, es más en ese momento ni siquiera entendía que lo que me pasaba tenía nombre y se podía tratar. Hasta que crecí entendí qué era lo que me pasaba.

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  4. Que importante es hablar de la ansiedad y más cuando se presenta en niños pequeños. Yo he tenido ataques de ansiedad que paralizan y pánico y entiendo completamente. No me imagino a un niño con esa sensación, nos toca como padres estar alertas, empatizar y apoyar. Que gusto que hayan encontrado cosas que mejoren su estado emocional.

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  5. Qué difícil situación! En casa mi niña mayor (casi 5 años) al llegar la noche (no siempre) empieza a decirme que está intraquila, nerviosa, hablamos un poquito sobre lo que le preocupa, y normalmente se le pasa pronto.

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  6. Se nos hace extraño que tan pequeños puedan experimentar ansiedad pero entiendo mucho a tu pequeña. A mí me pasó también en mi infancia, recuerdo que el día era fácil pero en el momento de irme a dormir y quedarme sola me entraba angustia, si tenia que hacer algún trabajo, había sido regañada en el colegio… no sé. Y simplemente pasó con el tiempo. Seguro que tu compañia y apoyo la ayudan mucho.

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  7. Lo más importante es que con amor y mucha pciencia has aprendido a manejarlo. Seguramente tienes todo un camino por delante para trabajar pero los pequeños avances son muy importantes y hay que celebrarlos. Ánimo, que el amor de madre lo puede todo ♥️

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