Costumbres que rompen fronteras

Hace ya un par de décadas, yo pasaba todos los veranos en la costa con mis abuelos. Soy una persona con mala memoria de datos, pero con memoria fotográfica, o memoria de instantes. Así que aunque no recuerdo largas historias de mi infancia, recuerdo “imágenes” de esa época: el sonido del tren desde la ventana de la habitación donde dormía, la salida del ascensor en el edificio, la terraza, el sofá y la posición de la tele, el club donde a veces íbamos a la piscina para variar, la arena de la playa en todas partes, y los desayunos.

Los desayunos es algo que se me quedó grabado. Muy grabado. Yo era pequeña, debía tener 5 años, o menos, y mi abuelo mojaba mis galletas chiquilín en su café con leche (mucha leche, poco café). El olor del café, el sabor de las chiquilín mojadas en café, no se me olvidará nunca. Tengo 32 años y no soy aficionada al café, pero si al olor del café. Y si tomo café, me gusta con mucha mucha leche. Y si puedo, me hago uno el fin de semana solo para mojar unas chiquilín…

De la época del colegio, y todos los años que pasé allí tengo muchos y muy variados recuerdos/imagen. Pero si nos referimos a comida (además del asco que le cogí al bacalao y las empanadillas) recuerdo las meriendas de pan con chocolate. Mis favoritas. Es una merienda que, cuando necesito algo dulce y quiero darme un capricho, no dudo en prepararme para mi.

Bien, ¿que relación tiene esto con el título del post?

Mis hijas están creciendo en un país donde no han visto un pan con un chocolate, donde te arrugan la nariz si mencionas que es tu merienda favorita (aquí les dan pan con palta, o pan con huevo) Pero yo a mis hijas les preparo pan con chocolate de vez en cuando, para que lo conozcan (y porque a mi eso del pan con huevo…) y ahora, a la mayor le encanta, y la pequeña no lo pide con pan, pero con galletas…

Y hace unas semanas, en nuestros desayunos del domingo (único día de la semana que conseguimos sentarnos a desayunar todos juntos a la misma hora) la enana quiso que le diera de mi leche con galletas maria. Desde que lo probó, cada domingo trae su vaso, y pide (eche mami, aleta mami) Eso fue sin pensar, fue una costumbre que ella me vió repetir, que le llamó al atención porque le gustaban los ingredientes, y que ha tomado como suya!

Así que ahora, y ambas con menos de 5 años….a una le encanta el pan con chocolate, a la otra mojar las galletas en leche…y sólo estamos empezando!

Son cosas que no dejarán de sorprenderme…pero que me encantan…son sus primeras costumbres, que adoptan sin darse cuenta, que se convierten en innatas en uno con los años. Fascinante…

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11 comentarios en “Costumbres que rompen fronteras

  1. Pingback: Tradiciones de Semana Santa | Asi piensa una mamá

  2. ¡Muy bueno! Realmente es un detalle que puedes pasar por alto muy fácilmente, pero que si lo piensas bien, es taaaaaan interesante… Uno tiende a pensar y creer que “intervendrá” en la vida de sus hijos de una forma positiva, pero pensando en cosas grandes y profundas: -“Lo educaré para que sea una persona íntegra… responsable… cívica… educada… culta… que quiera hacer de este un mundo mejor… etc”. Es decir, buscando y deseando promover grandes ideales… cuando no hay más que mirar cómo se peinan, cómo se abrochan un cinturón, cómo colocan su cepillo de dientes… o cómo comen sus galletas mojadas en leche, y ver en esos pequeños detalles, el reflejo aprendido de observar a sus padres.

    🙂

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  3. Como nos han marcado las costumbres de nuestros abuelos…a mi me pasa lo mismo!!! Y espero q a itzi tb!!!
    Yo teñí costumbres gastronómicas y manías que aprendí en los veranos con mis abuelos!!!
    Si necesitas chiquilín dilo!!! Y te mandamos un cargamento!!!

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  4. yo con choco lo comia poco, pero con crema de untar (nocilla, vamos) todavîa me hago màs de uno 😉
    a mi nena le encanta la leche con tosta ricas, no veas la de paquetes que le tiene que mandar la abuela porque por aquî no las he encontrado (aunque sî que hay chiquilîn en la secciôn spain).

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  5. El pan con chocolate me encanta. Pero las chiquilín es una de esas cosas que en mi cabeza saben a gloria pero cuando las repruebo pienso “pues no son para tanto”. Buenas costumbres, sí señor. Besotes guapa!

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