¿Quieres ser un padre positivo?

¿No te parece muy difícil ser positivo hoy en día? El periódico, el telediario,.. la mayor parte de noticias que aparecen y se comparten son trágicas o negativas. Desastres naturales, guerras, la tasa de paro, la crisis. No invitan a ser la persona más positiva del mundo, a mirar siempre el vaso medio lleno. La vida esa llena de obstáculos, de momentos no muy agradables. Pero también de momentos positivos que vale le pena valorar, y que a veces pasamos de largo sin tenerlos tan en cuenta.

La forma como enfrentamos el mundo es la forma como aprenden a enfrentar la vida los niños, así que vale la pena intentar hacer ese cambio, intentar ver el lado bueno de cada situación, para que nuestros hijos crezcan también con una actitud positiva ante la vida. Así que, ¿por qué no tratar de ser más positivos?

¿qué podemos hacer para ser padres más positivos?

Valorar el tiempo que pasamos con los niños

Cuando jugamos con los niños, cuando hacemos alguna actividad con ellos, ¿les decimos que les queremos? ¿les decimos lo importante que es para nosotros ese tiempo compartido? No digo cada 5 minutos, pero los niños tienen que saber que es importante ese tiempo compartido. Y cada día, es importante decirles que les queremos y demostrarles nuestro cariño, con abrazos, con mimos, con besos.

Cuando estoy jugando con las niñas, así de repente y sin motivo, les digo que me gusta mucho hacer puzzles con ellas, o salir a dar una vuelta, o lo que sea que estemos haciendo. Si no les digo que me gusta compartir el tiempo con ellas ¿cómo van a saberlo? Día a día hacemos montones de cosas: algunas son rutina, algunas las hacemos porque nos gustan, y otras las hacemos porque hay que hacerlas, nos guste o no. Yo quiero que mis hijas sepan que las actividades que hago con ellas las hago porque me gusta, que no son una tarea más, y que no son una obligación.

Y abrazar las abrazo en cada momento que tengo. Crecen muy rápido y cualquier día me dirán que deje de achucharlas, así que mejor aprovecho a repartir abrazos de oso ahora que se dejan.

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Motivación & Valoración

A veces cuando intentamos que los niños sean más valientes, las frases que les decimos no son del todo motivadoras. Por ejemplo, decirles “el tobogán no está tan alto, no exageres y sube” o “no seas miedica que eso no es nada” no es motivador. Pero si les dices “yo creo en tí” “inténtalo a ver si puedes”, “sigamos practicando para que nos salga cada vez mejor” la cosa cambia. Sembrar una buena autoestima es importante y a la vez, nos hace comunicarnos de una manera más positiva. Recuerdo en un reto de Edukame que decían:

“La seguridad que depositas en tu hij@ florecerá poco a poco en seguridad en sí mismo y ganas de crecer”

Más que retarles a ser valientes, es trabajar con ellos en su seguridad, para que se sientan con ganas de ir un paso más allá en sus limitaciones.

Para ser más positivos, también debemos comprender las emociones de los demás, empatizar, y valorar los esfuerzos que los niños realizan y que a veces pasamos por alto. En algún momento del día, párate a pensar en los pequeños (o no tan pequeños) esfuerzos que tu hij@ realiza. Por ejemplo, si ha recogido sus juguetes sin ayuda o sin que se lo pidamos, o ha ayudado a poner la mesa. Estemos atentos a esos momentos y cuando se produzcan, les podemos hacer saber que hemos notado el esfuerzo y que lo valoramos y agradecemos.

Cada vez que mis hijas llevan su plato de vuelta a la cocina al terminar de comer, sin que nadie les diga nada, yo les doy las gracias por ayudar. Pienso que es un refuerzo positivo que no hace daño, no tiene premio detrás, ni recompensa, ni nada a cambio, solo agradezco un gesto. Ellas, a su vez, agradecen cuando las ayudo con algo que no pueden realizar solas, como alcanzar un juguete que está demasiado alto.

Una costumbre en linea con la anterior, que nos hará sentir más positivos y mirar las cosas de otra forma es intentar cada día destacar una cualidad de nuestros hijos. Me encanta cuando sonríes, me encanta verte jugar con tus coches, has aprendido mucho este curso, o cosas similares. Así nos enfocamos más en lo positivo que en pasarnos el día “no tires eso, no saltes, bájate, para, etc..”

Es todo una cadena. Cuando nos fijamos en las cosas positivas, e intentamos hacer el ejercicio de mencionarlas, nuestra mente está pensando más en positivo. ¿Te has fijado en esos días que decimos No todo el día lo agotados que quedamos? Pues lo que buscamos es el efecto inverso

Deja opinar & dejar que nos enseñen

Ya hace tiempo que te hablé de escucha activa y de la importancia de la comunicación familiar. Esto es importante en las relaciones con nuestros hijos, es importante que sientan y sepan que para nosotros es importante su opinión. Haz una prueba, préguntale a tu hijo/a sobre algo que no le preguntes normalmente: si le gustan los deberes, si le gusta el menú del comedor del colegio, si le gustan sus extraescolares o que toque ir al súper los sábados. Escucha su opinión,  sin juzgar aunque su opinión no te gusta. Deja que sepa que puede expresar su opinión y que se tiene en cuenta. En algunas situaciones,quizá no pueda cambiar como se hacen las cosas pero puedes explicarle el porqué es así. Y quizás en otros temas pueden cambiarse situaciones. Por ejemplo, si no le gusta ir a natación cada tarde, quizá podrías reducir las clases de natación o dejarle elegir el deporte que quiera practicar.

De la misma forma que es importante consultarles su opinión y escucharla, para que se sientan valorados, otra actividad que refuerza la autoestima y les hace sentir valorados es dejar que ellos nos den las instrucciones de un juego. Que ellos nos expliquen cómo se juega al juego que estén jugando, cuáles son las reglas, y seguirlas atentamente. A mi hija mayor, por ejemplo, le encanta que yo la deje a ella explicarle a la pequeña cómo es un juego al que vamos a jugar, o cómo realizar una actividad que la pequeña no haya hecho aun.

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Y cuando deciden modificar las reglas de un juego, yo las dejo a ellas decidir y, sencillamente, nos ponemos a jugar con nuevas reglas, que tampoco pasa nada.

La risa

La risa, el buen humor, nos ayuda a ver el mundo de otra manera más positiva, nos cambia el humor, es como si nos pusiera unas gafas para que veamos las cosas distinto.  Algo que nos va a asegurar ese momento cada día es reservar cinco minutos para…una guerra de cosquillas! ¿A qué niño no le gustan?

Hay otros aspectos del día a día que, aunque no lo parezca, nos afectan indirectamente para ser más positivos o no. Por ejemplo, la idea que debemos ser perfectos, que no podemos fallar, nos añade un peso que muchas veces nos nubla. Pero la realidad es que nadie es perfecto, todos los equivocamos, y reconocer nuestros errores ante nuestros hijos, pedir perdón nos ayuda a transmitirles que errar es humano y a reducir esa presión por la perfección que nos sigue a todos hoy en día y esos pensamientos negativos más comunes. Para liberar la mente de esos aspectos negativos, también puedes practicar Mindfullness.

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imagen de pixabay

Pero no solo nosotros podemos relajarnos, también podemos relajarnos en familia. Olvidarnos de las tareas de casa por un día, o del baño, o de recoger, y jugar, practicar mindfullness o yoga en familia, o sencillamente ponernos a leer un rato juntos o dar un paseo.

 

Las emociones & la autoestima

Ver la vida en positivo ayuda a tener una buena autoestima. Si repartimos positivismo nos sentiremos felices y eso se contagia. Y por supuesto, las emociones son una parte importante de este cambio y de nuestra relación con los niños. Reconocer las emociones, propias y de los demás, también nos ayuda en esta nueva actitud. Mostrarles a los pequeños cómo reconocer sus emociones les ayuda a gestionar periodos de rabia, comprender momentos de tristeza y disfrutar momentos de alegría. Y les ayuda a fortalecer su autoestima. De la misma manera, tenemos que acostumbrarnos a expresar nuestros sentimientos frente a ellos. Contarles como nos sentimos en un determinado momento o un determinado día, también les hace entender nuestro estado de ánimo, empatizar, y les amplia el vocabulario emocional. Además, evita ese choque que les produce el vernos con cara de enfado o preocupación y que les sonriamos para decirles que todo está bien. Son niños, y los niños captan aun mejor que los adultos los sutiles cambios de emociones que vivimos. Nombrándolos de forma sincera evitamos confusiones. Hay muchos libros que nos ayudan a trabajar las emociones con los niños, como el Emocionario o el Monstruo de Colores, o también puedes realizar este curso, que a mi me dejó encantada.

Para lograr un núcleo positivo toda la familia tiene que ser un equipo que persigue el mismo objetivo. Si es así, los objetivos son más fáciles de conseguir. Y hacer a los niños partes del equipo les motiva y ayuda a esos objetivos familiares.

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Para cerrar, antes de irte a dormir, o cada mañana al levantarte, da las gracias por esa maravillosa familia que tienes. Y recuerda un momento bonito de ese día o del día anterior que te haga sonreír. Si lo haces por las mañanas, ese recuerdo te acompañará en tu día y será el primero de otros pensamientos positivos.

¡Feliz semana positiva!

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13 comentarios en “¿Quieres ser un padre positivo?

  1. Pingback: Romeo y Julieta, en nuestro rincón lector | Asi piensa una mamá

  2. Me ha encantado! Resulta realmente importante leer cosas como la que has escrito de vez en cuando, para recordarnos cosas que podemos mejorar y cosas que nos van a ver descubrir la alegría y la felicidad en pequeñas cosas que hacemos muchas veces, sin pensar en ello. Mil gracias por compartir tus pensamientos.

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  3. ¡Qué buen post, Lai! Es que das en el clavo en todo… Yo intento hacer eso, soy un poco cansina con los abrazos y los besos, jajaja, pero intento hacerles sentir que ese tiempo compartido es maravilloso para mí también. Además es muy fácil, porque su alegría se contagia, sus ganas de hacer cosas, de disfrutar de todo, de estar conmigo… Ellos son felices con cualquier cosa, y eso potenciamos, que sean felices haciendo cualquier cosa y que crean que son capaces de hacer cualquier cosa 😉

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  4. Me encanta tu entrada. Yo intento en todo lo posible ser positiva con ellos, y sobre todo qué se sientan comprendidos. Eso funciona muy bien, notas que les alivia. El otro día en el médico la peque lloraba y decía que le daba miedo. La médico y la enfermera trataban de consolarla sin éxito. Se calmó cuándo le dije, es normal que tengas miedo, no sabes que te van a hacer, pero mamá va a estar aquí contigo acompañándote. Si te hacen daño, me aprietas la mano y mamá se lo dice. La pediatra alucinaba, y mi hija al sentirse comprendida y arropada se relajo.

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