Nuestras amigas las culpas y las dudas

Siempre he pensado que cuando una se convierte en madre, tiende a sentirse culpable por un millón de cosas. Si bien es cierto, una no solamente se convierte en madre y listo, sino que sigue: mujer, hija, esposa, hermana, amiga, trabajadora, etc… y además madre. Y tiene que cumplir con todos estos roles!! Si eliges B sobre A, a menos que lo tengas claro clarísimo, la sombra de la duda siempre asoma por ahí para decirte ¿por qué no hiciste A? Y si la sombra de la duda no viene sola, alguien se encargará de ponerte la duda en la cabeza. Y entonces te sientes dudas de tu decisión, o derechamente te sientes culpable por lo que habías decidido.

Pensando en las cosas por las que me he podido sentir culpable estos 6 años; las cosas por las que más me han asaltado las dudas, las más recurrentes son las siguientes:

1 – Las elecciones de crianza

Este es el punto estrella, en el que creo que requiere mucha seguridad en uno mismo para no sentirse culpable: que si le das pecho y no sube de peso o toma cada hora ¿sería mejor el biberón? ¿que si le das pecho con 20 meses y te llega “no está grande? no pasa nada por darle un biberón eh”? Decides portear y no dejas de escuchar que se acostumbrará a los brazos y después no querrá caminar. Decides usar siempre el coche y puede que alguien te pregunte si no sería mejor portear y tener cerca a tu bebé. Si colechas no faltará quien te diga que tus hijos serán dependientes, o que nunca dormirán en sus propias habitaciones. Si tus hijos no han dormido nunca en tu cama y se duermen solos, seguro más de uno se muerde la lengua para preguntarte si no has usado el método Estivill. Los comentarios, las opiniones, muchas veces en vez de ayudar, perjudican porque te hacen dudar de ti misma.

Sobretodo siendo madre primeriza, creo que hacen mucho daño. Yo recuerdo haberme sentido culpable casi por cualquier opción que escogía. Pero al final, también necesitaba seguridad en mi misma, confiar en mi intuición. Con el tiempo, decidí seguir el instinto y hacerme más caso a mi. No sé si se está libre de dudas y culpas, pero la cosa mejora. Eso sí, más de una vez me he mordido la lengua para no decir “déjame criar a mi”

2- El tiempo de ocio

Cómo usas el tiempo de ocio es otro momento en el que a mi me han asaltado las culpas. Muchas y muy variadas.

Leí hace tiempo este post y pensé “sí, me ha pasado” Personalmente, yo me he sentido culpable por ejemplo, cuando me llamaban amigas a media tarde para ir a cenar, y no entendían porqué no podía programar en 2 horas e ir si ya tenía un bebé crecidito. Y yo miraba alrededor, la casa hecha un caos, un bebé llorando y agotado, al que había que bañar, dar de cenar y dormir, y no me veía a las 21 de la noche cambiándome para salir, sino acostándome a dormir.

También me he sentido culpable cuando mis amigas me cuentan que todas las semanas salen a cenar con sus maridos, o una vez al mes se van de fin de semana solos. Y yo todo el día con las niñas para arriba y para abajo. ¿Deberíamos hacer lo mismo que los demás? ¿O está bien querer exprimir al máximo estos años en que las terremoto todo lo que quieren es pasar tiempo con nosotros? Sencillamente tengo que dejar de preocuparme de lo que hacen los demás y hacer lo que a mi me parezca correcto. Pero así como en el primer punto ya he aprendido, en este aun estoy en ello.

En general, me siento culpable si voy a yoga dos veces a la semana en vez de una, o salgo dos noches seguidas, porque me pierdo la cena o la ida a dormir. No porque crea que están mal sin mi, sino porque me gusta compartir con ellas ese momento. Pero me puedo ir al opuesto y si no voy a yoga una semana me siento mal por no ser capaz de organizarme para tomarme 1hr y media para mi. Culpas culpas, ¿alguien tiene un armario donde encerrarlas?

3- El trabajo y la culpa

Da igual el horario que hagas, la carrera que tengas o la decisión que tomes, para mi es el área más clara donde aparecen dudas, culpas y remordimientos. Pongamos 3 casos bien distintos:

Caso 1: una mujer es jefa del departamento de compras de una empresa multinacional, madre de dos niños, 15 años en esa empresa, muy reconocida a nivel internacional por su desempeño, a nivel nacional evaluada como “buen desempeño” (porque como ha tenido bajas por maternidad), buen sueldo, respetada por sus pares, aunque sepa que comentan las veces que sale al pediatra o al colegio; trabaja de 9 a 6, llega a casa a bañar a sus hijos, a darles de cenar, a jugar con ellos si el tiempo lo permite (sino, ¿cuando los disfruta?), y a tenerles toda la paciencia del mundo cuando no se quieren ir a dormir…porque para el ratito que los ve…El fin de semana lo gasta en ir al súper, al parque y, a salir con las amigas y son su pareja.

Caso 2: una mujer que trabaja o tiene una tienda, trabaja por turnos o jornada intensiva, madre de tres hijos, come muchas veces rápido, a veces se salta la comida, pero no falta a buscar a sus hijos a la guardería/colegio/casa de los abuelos, y empieza la maratón de la tarde: deberes, juegos, baños, cocinar la cena, dar la cena, seguir jugando, pelear por el programa de la tele para que todos estén contentos, y acostarlos (por turnos) porque el marido llega muy tarde y muy cansado. De vez en cuando, queda con las amigas o sale con su pareja, pero muy de vez en cuando, que las tardes se le hacen muy cortas y le parece que tanto correr tiene poco tiempo de calidad con sus hijos.

Caso 3: una mujer, madre de una niña de dos años, que renunció a su trabajo después de la baja de maternidad, que lleva a su hija con ella a todas partes, que la gente piensa que no hace nada en todo el día, pero lava, cose, compra, plancha, cocina, limpia, pasea, juega, baña, alimenta y, también de vez en cuando, queda con las amigas o sale con su pareja a cenar.

Estos 3 casos sólo son ejemplos inventados, tres situaciones diferentes de las que hay millones más y mil matices en cada uno. Para mi en cada caso pueden existir dos mujeres que pueden sentirse culpables:

Por ejemplo, en el caso 1 está la mujer que no podría ser feliz sin su carrera, que ignora las miradas cuando llega tarde porque llevó a su hijo al pediatra, o cuando pide una excedencia o vacaciones porque su hijo tiene varicela, pero procura compensarlas otro día. Es la mujer que de vez en cuando, durante el día, cuando va hacia la máquina de café, se para a pensar que estarán haciendo sus hijos, y las ganas que tiene de estar en casa con ellos, la mujer que termina agotada por la noches, que le gustaría tener fines de semana de 4 días para ver más a sus hijos o aprender eso del tiempo de calidad, o que la jornada terminara a las 4, pero que no podría vivir de otra manera. Pero también está la mujer que no quiere ir a trabajar cada día, que quiere quedarse en casa, que se cag..en al conciliación laboral, que no para de enviar curriculums a empresas donde pueda tener mejor horario, aquella mujer que trabaja por necesidad pero querría ser mama el 100% del tiempo. Ambas están en la misma situación pero se sienten culpables por cosas distintas. ¿en común? que se sienten culpables.

En el caso 2 podría estar la mujer a la que le molesta que sus amigas la miren en menos porque no trabaja 40 horas, como si ser madre no fuera un trabajo; la que ha perdido contacto con sus amigas que no son madres y no dedica ni un momento a si misma, aunque lo eche de menos. También está la mujer que está encantada de la suerte que tiene, pero está cansada y se siente culpable por reñir a sus hijos cuando la paciencia se le termina, porque querría sólo jugar y reír con ellos, es la mujer que mira con envidia a su marido cuando éste llega, se sienta en el sofa y le pide una cerveza porque está cansado de tanto trabajo, antes que ella se vaya a acostar a los niños. Y a veces le gustaría estar como sus amigas, con esos almuerzos y viajes de trabajo tan importantes. Ambas anhelan otras cosas, ambas dudan por un motivo o por otro si la suya fue la mejor elección.

Y en el caso 3 podríamos encontrar a la mujer que se siente realizada como madre, que piensa que la infancia de su hija pasa rápido y después puede volver a trabajar, aunque echa de menos eso del mundo de los negocios y se siente un poco apartada de su circulo de amigas por la elección tomada. O a la que está cansada de estar “encerrada” todo el día, y le gustaría cambiar los papeles con su marido.

Son estas mujeres, y millones de otras, que, a veces, no pueden elegir lo que quieren, eligen condicionadas por una cosa o por otra. O, si eligen lo que quieren, la sociedad se dedica a hacerlas dudar de su elección de su elección, o a sentirse culpables gracias a comentarios desafortunados, de lo que sea. También hay mujeres que tienen claras sus decisiones, y ni dudan ni se sienten culpables con sus elecciones. Y las admiro! Y quiero aprender de ellas.

En el tema del trabajo, hay mil casos y mil opciones, pero creo que es difícil estar libre de culpas. Yo dejé un trabajo jornada completa que no me dejaba ver a mi hija por uno flexible de media jornada que me permite verlas a las dos casi todas las tardes. No paro en todo el día, muchas veces parezco un taxi, pero no cambiaría mi elección. Eso sí, me he sentido culpable por un motivo o por otro más de una vez en este tiempo, siempre después de algún comentario u opinión no pedida. Creo que es un proceso y un aprendizaje ser feliz con tu elección. Ahora ni dudo ni lo cambiaría, pero su tiempo me ha costado.

Me quedo con estas tres situaciones porque creo que engloban muchas otras y son las que más se repiten. Creo que la sombra de la duda flota continuamente a nuestro alrededor, y la culpa desgasta. Es toda una tarea de aprendizaje estar seguro de si mismo, de sus elecciones, de cómo queremos criar a nuestros hijos, de en qué queremos trabajar si podemos elegir, o de cómo queremos pasar nuestro tiempo de ocio. Y sino, como eso cuesta un montón, almenos dejar las dudas al fondo del cajón, para estar más tranquilos.

Si podemos elegir, seamos felices con nuestra elección. Dejemos de sentirnos culpables.

¿Te has sentido culpable por estos u otros motivos? ¿Has logrado superar las dudas y sentirte segura con tus decisiones? Cuéntame!

 

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23 comentarios en “Nuestras amigas las culpas y las dudas

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  4. La culpa yo creo que se da por dos razones lo qutoexigentes que somos y la facilidad de crítica de los demás. Yo tengo algunas cosas muy claras a pesar de opiniones externas. Pero también tengo miles de dudas que me hacen preguntar a mis amigas, buscar libros o blogs que me den una perspectiva diferente. Constantemente me cuestiono las implicaciones de lo que hago. Yo he llegado a la conclusión, quizás en un intento de consolarme a mi misma por mis inseguridades, que dudar te hace mejor madre, porque estás dispuesta a encontrar nuevas soluciones o a dejar tus convicciones de lado si no son lo mejor para tus hijos.

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  6. Pingback: Limits, somnis, aniversaris, dubtes i algunes coses més | Aixi pensa una mare vivint lluny de casa

  7. Un gran post. Conforme pasa el tiempo más claro tengo que una tiene que hacer lo que le hace feliz, lo que desea y lo que necesita, sin esperar la aprobación ni la comprensión de los demás. La culpa es muy dura a veces, y en muchas ocasiones somos más duras con nosotras mismas que con los demás.

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  8. Muy cierto, a todos no han venido alguna vez las dudas y si eres madre primeriza muchos más, todos te aconsejan, te marean, es mejor confiar en el instinto y pedir ayuda cuando lo necesitas, pero al fin y al cabo, la madre es una. Son decisiones nuestras y no hay que sentirse mal por ello.

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  9. La culpabilidad la sentimos básicamente por la gente que tenemos a nuestro alrededor, si no pusiésemos tanta atención en lo que piensan los demás de nosotros seríamos más libres de hacer las cosas de la forma que realmente es correcta para nosotras y seríamos más felices.

    Un beso.

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  10. Llevas toda la razón. Cada tipo de madre “cargamos” con una cruz, seamos del tipo que seamos. Lo único que a mi me quita un poco la mía es verla crecer tan feliz y ese amor incondicional que hace que cada minuto con ella sea especial. Un besazo!

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  11. Me ha encantado tu post! Las dudas que planteas creo que las hemos tenido todas jeje. YO he oido casi de todo! que si haces mal estoy y lo otro, y lo otro también….y por educación te callas y asientes, pero te entran ganas de decirles ¿la madre eres tú o yo? También las he visto exageradas con el colecho por ej y he pensado que a esa marcha nunca se quitará a la niña de su cama, pero ojo! no lo he dicho, solo lo he pensado, que después se apañe cada uno con su casa, familia y con su forma de educar! yo si no he colechado más es porque mi cama es de 1.35 jajaja, si hubiese sido de 1,50…el niño aún seguía ahí conmigo jeje.
    Mi consejo es que hagas lo que creas que debes hacer. No te sientas mal por nada, porque te puede salir bien o no, pero ante todo es tu decisión. La gente en general tendemos a dar nuestra opinión gratuitamente sin importarnos nada, yo reconozco que también lo he hecho pensando que hacía bien, pero he visto que no, porque no me han hecho ni puñetero caso y lo único que puedes conseguir es una amiga, prima o hermana molesta por tu forma de pensar o plantearle las cosas.
    Buen post!

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