La importancia de las palabras

Con el título quiero hacer referencia a la importancia de la comunicación. Todos sabemos que es importante tener una buena comunicación: en el trabajo, con tu jefe, con tus amigos, con tu familia, con el de la pescadería, con el taxista, etc… una comunicación clara que expresa de buenas formas lo que quieres o necesitas.

¿Pero qué pasa con los niños? Por todos es sabido lo difícil que es para los padres primerizos entender qué necesita su bebé las primeras semanas o los primeros meses. Tienes que leer lo que piensa, siente, necesita. Tienes que aprender de sus diferentes llantos, gestos, miradas. Pero ¿qué pasa cuando crecen? ¿cuando son cada vez más conscientes de lo que pasa y de lo que quieren, cuando entienden pero aun no se comunican bien?

Como con todo tengo dos visiones (algún día escribiré un post sobre tener dos hijas que no se parecen más que en los apellidos)

Mi hija mayor habló muy pronto. Con dos años recién cumplidos e incluso algo antes, ya decía frases, más o menos largas, y un montón de palabras que, a pesar de la pronunciación, hacía que la entendiéramos muy bien. “mama quiero yogur”, “papa vamos parque” “mama dame agua” “papa ayudame libro” “mama pupa rodilla” “papa tengo frio” cosas así, incluso alguna frase más larga. La ventaja era que estaba creando su independencia en esa época, y sabia como pedir las cosas. Justo entonces llegó su hermanita a casa, y además vendría a ser la edad de las rabietas, pero la buena habilidad para comunicarse hizo que todo el proceso fuera mucho más sencillo de lo que podríamos esperar (no…no fue perfecto, tuvimos nuestros días,sobretodo al sacarle los pañales pero descubrió los celos algo más tarde y sabiendo expresar lo que quería, todo era más sencillo) A mi que era primeriza me pareció normal, pero sus profesoras de guardería fueron quienes me contaron que hablaba mucho más y mejor que los niños de su edad.

Y claro, como mis pequeñas terremotos no se parecen en nada, la enana aun ahora con 2 años y medio no sabe expresarse bien, dice algunas frases desde hace pocos días, pero tiene que pensarlas mucho y las dice con ayuda. Sí dice muchas más palabras que hace seis meses, pero lo que nos ha costado! Y claro, la época de las rabietas, ahora la estamos dejando atrás, pero como decía en este post yo creo que esta etapa ha sido mucho más intensa (y aun dura…) porque no sabe expresar bien lo que quiere, porque se frustra, entonces se enfada, no escucha, no quiere saber nada de explicaciones largas, ni cortas, ni de nada, quiere eso que quiere y que no sabe pedirte. A veces no hace falta que lo diga que entiendes perfectamente lo que quiere por sus gestos: porque se tapa la boca si no quiere comer, porque alarga el brazo si quiere alcanzar algo, porque se te pega como Koala si no quiere que te vayas.

Pero se dan situaciones en las que es difícil hacerle entender, y no es posible ceder: un ejemplo es que le gusta cruzar la calle sola, sin dar la mano a nadie, y es difícil explicarle porqué no puede hacerlo porque no quiere escuchar (ni yo me siento segura cruzando un paso peatonal, menos voy dejar a esta chiquitina de menos de 1 metro cruzar la calle) Ella se sienta en el borde de la calle (tengo suerte que hace eso y no sale corriendo a cruzar) y se niega a levantarse o cruzar si es con ayuda.

Con todo este proceso es cuando he descubierto lo importante de la comunicación, me es tan difícil explicarle cosas como: 

– Tienes que darme la mano para que crucemos juntas la calle porque hay coches que no te ven si cruzas sola

– ¿Puedes pedirme por favor las cosas (ella dice chusplau) cuando quieras algo en vez de gritarlo? 

– Pídele a tu hermana que te preste el juguete, no le pegues y se lo quites

– Si no quieres comida, está bien, pero no vuelques el plato al suelo

– Puedes saltar en el suelo, pero no saltar del sofá al suelo porque puedes hacerte daño

Estos seis últimos meses han sido largos, muchas explicaciones que ni le llegaban al oído porque se lo tapaba, porque chillaba, porque se concentraba en patalear en el suelo. Muchos ratos sentadas al borde de la acera esperando que se calmara y entendiera porque tenía que cruzar de la mano. Pero el tiempo va pasando, ella va aprendiendo, a hablar, a escuchar, cada vez comprende mejor. También le hemos enseñado con el ejemplo: el mío, el de su hermana, el de toda la familia. Y con paciencia (cuando una se convierte en madre deberían regalarte un “vale por 100 horas de paciencia”…y no sé si me quedo corta…)

Y estas últimas semanas hemos empezado a recoger los frutos: se levanta un día, me despierta tirando de mi pijama, pellizcándome la cara y me dice “quere leche mami chusplau”, vamos a cruzar la calle y me dice “mami pera, mano mano” y cuando estábamos cruzando “mami prisa coche viene!” Éstos y otros ejemplos: como dejar de pegar a su hermana, o darle un abrazo y pedir perdón cuando lo hace, llevar su plato al fregadero cuando termina, ayudarme a recoger algunos juguetes

Y nos queda mucho camino por recorrer. Porque unos días vamos mejor, y otros peor. Voy a contaros la última anécdotar:

Estaba su hermana jugando con una amiga y para hacer carreras cogieron la moto correpasillos de la enana….el drama estaba servido. Ella y yo nos íbamos a ir al súper, pero entonces, no había forma de que saliera de casa sin su moto, porque no quería que la usaran. Nos fuimos moto incluida, pero después no quería dejar la moto en el maletero, ni atarse en la silla del coche. Le di opciones: “nos quedamos a jugar con tu moto en casa? o nos vamos al super con la moto en el maletero? o quieres quedarte a jugar aquí en el coche?” “NOOO” era la respuesta a todo. Así que me senté en el coche, le puse la moto al lado de la puerta abierta para que viera que no entraba en el coche, y la dejé pensar. Sin exagerar, 15 minutos después me dijo “quere jugá auto y a casa. no quere chuper” Ok. Seguimos jugando en el coche: pusimos el aire, la musica, abrimos y cerramos ventanas, movimos el volante…pero cuando fue hora de subir a casa…de nuevo el drama. Había cambiado de opinión “quere chúper” El drama siguió, hasta que me dí cuenta que no pedía nada en concreto, pero me pedía que estuviera con ella. Pensé que los días que llevo a su hermana a clases por la tarde apenas me ve entre la guarde y que me vuelvo a ir…así que la llevé conmigo. Volvieron los llantos al tener que atarse a la silla del coche…pero después…descubrió donde iba y se lo pasó genial y todo fue como la seda: para la vuelta, para la cena, para dormir.

Algo que nos ha ayudado a nosotros es la música. A la enana le gusta cantar. En el coche hace meses que le pongo el mismo cd de música infantil en catalán, canciones cortas y fáciles. Primero seguía la música, después tarareaba, y ahora se sabe las letras…y cada vez las canta más claro. No le cambiamos las canciones, porque le da confianza y cada vez intenta pronunciar mejor. Creo que eso ha ayudado al desarrollo de su lenguaje este último tiempo.

Supongo que hay muchas maneras, y va a depender del día. Intento darle opciones y dejarla que elija, intento que no sea NO a todo (ya se de donde lo saca ella..) Es agotador, requiere mucha paciencia, mucho tiempo, pero siento que es necesario. Paciencia…y,una vez más me pregunto…

¿donde se compra la paciencia?

 

 

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9 comentarios en “La importancia de las palabras

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  4. Precisamente hoy le decía a mi madre que me cuesta cuando el Peque Mayor, que tiene 27 meses y pese a ser muy risueño, se pone a llorar por cualquier cosa y por mucho que le explique, que intente calmarle, le cuesta dejar de llorar (es una etapa de hace unos meses y seguramente influya el nacimiento de su hermano), ya sea porque no quiere quitarse el pijama, porque se le ha caído algo del plato, porque no le gusta lo que hay para comer…él tiene muy claro lo que quiere y sabe expresarlo bien pese a su lengua de trapo, pero aún así lo dice llorando. Y mi madre me ha contestado: Es una pena que no existan pastillas para la paciencia. Porque todo esto se sobrelleva únicamente con paciencia.

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    • mucha razón la de tu madre. Paciencia es lo que hace falta 🙂 Probablemente tu pequeño te diga las cosas así para reclamar más atención, y si hay un peque en casa que llora, puede pensar que llorando como su hermano tendrá toda la atención…a mi me paso cuando nació mi segunda hija. Gracias por el comentario 🙂

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  5. Ufff, ¿no encontraste un poquito de paciencia en el súper? Pues la verdad es que tenemos que gastar a raudales, y de vez en cuando se agota, eso es así… Yo me doy cuenta de que cuando eso pasa, que es inviteibol porque somos humanos, tenemos que aprender nosotros también a pedir perdón.
    Tú pequeña menudo carácter, por cierto. las cosas las tiene claras de eso no hay duda.

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