Miedo a salir vs necesidad de salir

En marzo no creíamos posible que nos dejaran encerrados entre cuatro paredes por un tiempo indefinido. Aquí, en Chile, recibimos primero las noticias de China y Europa, cómo iban dejando a las ciudades en cuarentena, y a la par que en España, se inicio una cuarentena aquí, en principio casi voluntaria por parte de mucha gente, donde lo único que se cerraron fueron los colegios. Después, las empresas empezaron a mandar a los empleados a casa, y finalmente se inició la cuarentena, por barrios…y progresiva.

Y como íbamos detrás de otros países, pues uno mira hacia lo que van viviendo para ver lo que vendrá. Dos meses de cuarentena, y España habría puertas, como habían hecho antes otros países…y aquí, seguíamos, y estábamos en el peor “peak” de casos, consecuencia de una cuarentena iniciada por barrios, donde mucha gente seguía moviéndose y el contagio, extendiéndose. Suma y sigue, una semana tras otra, seguíamos entre 4 paredes.

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Imagen de Gerd Altmann en Pixabay

Pasan 4 meses y medio, y se inicia la desescalada, también por barrios. Libertad de movimiento, excepto en el horario de toque de queda y los fines de semana, y petición de no juntarse con más de 5 personas en espacio cerrado, 10 personas en espacio abierto.

Y la sensación, qué extraña! Sales a caminar, hay poca gente, todo el mundo con esa sensación de desconfianza, con ese recelo, la gente se aparta cuando te cruzas en la calle…te da miedo tocar las cosas, entrar en los locales…es una sensación desagradable que se opone a la de por fin tener la libertad de salir.

En ese momento, uno no sabe qué hacer, y hablando con amigos y conocidos, los hay de todos los colores: lo que salen solo a hacer deporte, los que no quieren juntarse con nadie aun aunque las semanas pasen y se siga desconfinando, los que desde el primer día caminan como si nada y celebran una fiesta, y millones de opciones entre medio. Y las primeras semanas, con pocos barrios desconfinados, había poca gente.

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Imagen de Free-Photos en Pixabay

Pasan las semanas y se entregan libertades extra, se abren los restaurantes o los centros comerciales, y la gente sale en masa…y uno se imagina la subida de casos posterior. Pero es que hasta quien era más cauto, siente la necesidad de salir, de juntarse, de comprar, de sentarse a comer en una terraza. Nuestra mente nos obliga a avanzar aunque haya algo que nos indica cautela.

Es una mezcla entre la necesidad de oxigeno, de salir, de pasear, de mover el cuerpo que lleva encerrado muchas semanas, pero también de ver a los amigos, de ver otras personas, y esto se mezcla con esa sensación de miedo, de la cantidad de casos que hay aun cada día, que rozan los 2.000, que no sabes si la gente se cuida, que los riesgos siguen, aunque la idea sea intentar volver a una vida de “nueva normalidad”

En casa decidimos que la modalidad pasear con mascarilla con amigos era una buena primera etapa para tener contacto con gente y seguir cuidándonos, pero sí elegimos ciertas familias que habían seguido la cuarentena como en villa terremoto, para vernos en casa, y aunque siempre sean los mismos, nos da la oportunidad de contacto, sin crear un riesgo exponencial. Pero si es cierto, que las semanas pasan, y cada vez cuesta más mantener este modelo.

Esta pandemia nos ha dado la vuelta a la forma que veíamos la vida, sigo pensando que aunque algunos han tenido un peak de trabajo, y desde luego sumado al homeschooling y a las tareas del hogar que muchos puede no hacían antes, el cansancio ha sido alto pero igual, hemos parado. Porque igual, aun con todo y con la sensación que el tiempo se nos escurre entre los dedos, igual hemos leído, hecho videoconferencias con amigos, deporte en casa y un sinfín de otras cosas, que antes, con la movilidad, no teníamos tiempos de hacer.

Imagen de Arek Socha en Pixabay

Salir es un regalo que se nos entrega después del encierro, algo que nos cambia el ánimo, pero el efecto de tanto tiempo encerrados, rodeados del miedo nos afecta. Y, además, tenemos esa extraña sensación que no es lo mismo que antes. Hay que tener cuidado, hay limitaciones, la mascarilla nos acompaña a todas partes, el alcohol gel…. y cada día tenemos ante nosotros esa decisión ¿avanzamos, integramos mayor vida social, mayores riesgos? ¿nos seguimos guardando, protegiendo como antes, aguantando esa necesidad que tenemos del contacto personal?

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2 comentarios en “Miedo a salir vs necesidad de salir

  1. en mi casa de Lima recién están saliendo y lo hacen como dices, con mil precauciones y un poco de miedo

    espero que aprendamos a convivir mejor con el virus, sin locuras, para poder retomar cosas que son tan necesarias como salir, respirar, ver a otras personas… eso también es salud!

    mucho ánimo, lai!

    (me acabo de dar cuenta de que estamos en septiembre!!!! AY AY AY… felices cumples pasados!!! bona diada hoy y pronto un feliz tikitikitiiiiiiii… qué desconectada ando, lo sientouuu)

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    • Jajajajjjajaja gracias por todas las felicitaciones. Vamos adaptandonos poco a poco porque como dices tambien es salud ver a gente. Pero muy rápido no queremos ir para no pasarnos. Pero hemos elegido a quienes ver de momento y asi vamos al menos sociabilizando un poco. Y las niñas mas que ven en el parque a sus amigas

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